2º Cap: Recuerdos
de una tierna y lejana infancia.
Ya habían pasado 20 minutos, 20 largos minutos, pasando
siempre por el mismo paisaje; nubes de distintas formas y texturas que con un
poco de imaginación se convertían en monstruos gigantes o
pájaros extraviados en una violenta tormenta. Rienda suelta a la imaginación. El viento era flojo con dirección norte, favorable para el vuelo de
nuestros Staraptors que planeaban sin esfuerzo sobre las corrientes de aire lo cual se asimilaba mucho a una
lenta y suave montaña rusa.
-¿Y bien? ¿Qué tal la vuelta a Almia?-Pregunté curiosa, con
una sonrisa en el rostro.
-Supongo que bastante bien (...) ¿Sabes? Nada más cruzar la costa
de la región me dirigí a la Escuela Ranger ¿Te acuerdas? Y…¡La casa del árbol
sigue en pie!-Exclamó eufórico. Oh...la casa del árbol, ¡Lo que costó en construirla y lo divertido que fue!
-¡Guau! Eso es genial. Sabia que aguantaría
mucho tiempo. -Sonreí con alegría alzando los brazos hacia el cielo.- A ver…no no me acuerdo de
nada.-Fingí guiñando un ojo- ¡Que va! Me reia muchísimo al recordar al Sr. Oseo
corriendo y chillando detrás de nosotros por patinar en el suelo recién
encerado de los viernes en la escuela y aquella vez que se choco con la puerta
del profesorado ¡Eso si que fue divertido!-Reí recordando aquellos momentos. Sí...de vez en cuando no estaba mal reír un rato.
-Pero eso no fue todo ¡Hasta me dejaron entrar en nuestra
antigua clase! Que recuerdos ¿eh?-Dijo en tono risueño.- La Srta. Abril estaba emocionadísima.
-Como si de ayer mismo se tratase me acuerdo.-Sonreí- ¿Y
cuando nos conocimos? Vaya, eso si que fue casual y muy gracioso. -Reí.
- Pero ciertas personas resultaron heridas
¿sabes?-Bromeó, acariciándose la espalda fingiendo dolor.
-¿Tienes los huesos en su sitio después de aquello. Hmm?
–Pregunté burlona.
-Vale, tal vez exageré un poco-Sonrió con nerviosismo, colocando las manos de
nuevo en el cuerpo plumoso de su Staraptor. Un silencio un tanto incómodo azotó el ambiente, aunque no duró mucho, como siempre no si si era sin querer o a propósito, pero mi subconsciente se encargaba de romperlos siempre.
-¡Tengo una idea!-Exclamé de repente. Ben se sobresaltó un poco, pero giró la cabeza, aún recuperándose del pequeño susto.
-Si es una de tus famosas y geniales ideas, no gracias, no quiero
participar.
-¡Que no! Que esta no es así. -Insistí- …¡Espera, ya te lo han dicho los
Ranger de la Union! ¿verdad?
-Bueno…un poco.-Sonrió nervioso, colocándose la mano detrás
de la cabeza con na gota de sudor en la frente.- Es difícil no enterarse cuando no se habla de otra cosa prácticamente.- Un sonrojo avergonzado ascendió hasta mis mejillas. ¿Que...que todos sabían de mis ideas tan espontáneas?...Huy.
-Buenoooo, mejor lo dejamos para otro ¿Momento?…la idea es ¿Qué tal si refrescamos la memoria
con esos momentos?-Dije entusiasmada poniendo las palmas de las manos juntas. Era un gesto característicos en mí.
-Por mi vale-Sonrió ampliamente Ben. Carraspeé un par de
veces para aclarar la garganta y obtuve un tono narrador con el que empecé el
relato. Abróchense el cinturón que se avecinan curvas.
“Era un día de verano. El sol brillaba cálidamente en su parte mas alta, signo del mediodía. El cielo despejado dejaba fluir por su
azulada superficie las numerosas nubes blancas que rodeaban aquella bóveda y
el viento, motor de éstas, era casi inaudible, salvo una pequeña brisa, que
según los de la zona, era la voz del “Bosque”.
En una parte de Almia, en la parte mas profunda del bosque Vento, donde se extendía una llanura preciosa, un chico castaño miraba fijamente y cabizbajo su reflejo en el agua de un riachuelo. Parecía decepcionado, rendido. Dio unos pasos atrás nuevamente. Tras varias veces, se disponía a saltar el cauce , cogía carrerilla para la acción pero cuando era el momento no saltaba, se arrepentía de la situación o le daba miedo si no lo lograba. No tenia seguridad en si mismo y eso le hacia retroceder en su objetivo de superar su miedo. A la segunda vez ya ni siquiera lo intento de nuevo, se sentía perdido y desilusionado, no lograba hacerlo ni comprender el por qué…Pateó una piedra y ésta cayó dando botes en las aguas del río. Si no era capaz de superar algo tan insignificante...¿Qué pasaría cuando las cosas se pusieran peor?
Entonces, un anciano de apariencia amable le puso su mano en el hombro y sonrió traquilizadoramente. El chico giró la cabeza sorprendido y la volvió a bajar tristemente al ver de quién se trataba.
En una parte de Almia, en la parte mas profunda del bosque Vento, donde se extendía una llanura preciosa, un chico castaño miraba fijamente y cabizbajo su reflejo en el agua de un riachuelo. Parecía decepcionado, rendido. Dio unos pasos atrás nuevamente. Tras varias veces, se disponía a saltar el cauce , cogía carrerilla para la acción pero cuando era el momento no saltaba, se arrepentía de la situación o le daba miedo si no lo lograba. No tenia seguridad en si mismo y eso le hacia retroceder en su objetivo de superar su miedo. A la segunda vez ya ni siquiera lo intento de nuevo, se sentía perdido y desilusionado, no lograba hacerlo ni comprender el por qué…Pateó una piedra y ésta cayó dando botes en las aguas del río. Si no era capaz de superar algo tan insignificante...¿Qué pasaría cuando las cosas se pusieran peor?
Entonces, un anciano de apariencia amable le puso su mano en el hombro y sonrió traquilizadoramente. El chico giró la cabeza sorprendido y la volvió a bajar tristemente al ver de quién se trataba.
-Abuelo...-Susurró a la vez que una pequeña brisa de aire
levantaba unas hojas verdes del suelo, haciéndolas bailar y desparecer en el
aire. Tenía la mirada perdida en el agua, como preguntándose algo…Sí, ese era su
abuelo, su querido abuelo.-N-no puedo hacerlo, yo quiero pero…yo no soy capaz de
nada, soy un miedica…-Dijo sin levantar apenas la vista. ¿Cómo iba a cumplir su sueño en esas condiciones? No quería ni pensarlo.
-¡No digas eso, Ben!-Exclamó su abuelo decididamente. Fue tal el ímpetu con el que el anciano lo dijo, que el chico pensó que lo iba a lanzar al río por tal pensamiento.-A ver…-Se
agachó colocándose una mano en la espalda cuidadosamente. Su espalda no le daba tregua.- He de decirte unas
cosas. ¿Cuántas veces lo has intentado?
-Esto…dos o tres, creo…-Susurró mirándole a los ojos grises
fijamente.- Pero...Si no lo logro por más que lo intente...¿Quién me asegura que a la siguiente lo haré?
-Eso es. Escucha, nadie puede lograr algo a la primera, nadie, pero tu caso no es ese ¿Verdad? -Suspiró. Sus ojos grises estaban llenos de experiencia.- Te sientes inseguro de ti mismo, no crees en la
victoria, temes a la derrota y al futuro demasiado. Mira, te comprendo, pero es
hora de que te diga una cosa “Puedes caerte una vez, otra y otra y otra, pero
no debes rendirte, no debes quedarte sentado sin hacer nada, dando por hecho que
ya no te puedes levantar, lo verdaderamente importante es levantarse tras la
caída, reflexionar sobre los errores e intentar corregirlos y si no…sigue
adelante con el ánimo en alto, aunque todo a tu alrededor sea malo y adverso
¡Levantate! Ya sabes que no es mas valiente el que no tiene miedo, si no el que
los supera con decisión, yo te apoyo y si esta prueba, es para ayudarte ¡Te
apoyo! Pero recuerda…Nunca estas solo, siempre hay alguien a tu lado, así que
¡Hazme un favor y no creas nunca más que no puedes hacerlo o te sientes solo!
¿Vale?-Exclamó muy efusivo. La pasión con la que decía todo aquello no tardó en contagiarse a su querido nieto. El chico, lo miro con los ojos brillantes de
emoción y una sonrisa que creció a segundos y entonces, asintió rápidamente con
decisión.-Así me gusta chico.-Sonrió, apartándose de la trayectoria.
Ben, volvió a coger carrerilla arqueando fuertemente las cejas con decisión y mirada determinante. Paso por al lado de su abuelo y justo cuando tenia que saltar miro por el rabillo el ojo a su abuelo, que lo miraba confiado y sonriente, siempre apoyándole. Entonces, se impulsó con un pie y a la que volvió a abrir los ojos…¡Lo estaba haciendo! ¡Veía aunque fuera por pocos milisegundos como “volaba” por encima del "río” y acababa en la otra orilla sin percances con las rodillas encogidas conservando la posición con la que había saltado. Se levantó poco a poco y lentamente se giró hacia donde estaba su familiar, con una sonrisa que creció a momentos y una mirada incrédula pero victoriosa, exclamó-
-¡Lo logré abuelo, mira, he superado mi miedo!
Ben, volvió a coger carrerilla arqueando fuertemente las cejas con decisión y mirada determinante. Paso por al lado de su abuelo y justo cuando tenia que saltar miro por el rabillo el ojo a su abuelo, que lo miraba confiado y sonriente, siempre apoyándole. Entonces, se impulsó con un pie y a la que volvió a abrir los ojos…¡Lo estaba haciendo! ¡Veía aunque fuera por pocos milisegundos como “volaba” por encima del "río” y acababa en la otra orilla sin percances con las rodillas encogidas conservando la posición con la que había saltado. Se levantó poco a poco y lentamente se giró hacia donde estaba su familiar, con una sonrisa que creció a momentos y una mirada incrédula pero victoriosa, exclamó-
-¡Lo logré abuelo, mira, he superado mi miedo!
-Sabia que lo harías.-De repente se oyó una voz aguda que
salía del interior de la casa de antes- ¡Ahí va, si ya es la hora de la
merienda! La abuela debe de estar muy enfadada por no ir pronto a comer sus
tartas…Te esperaré en casa ¿Vale? Si no, temo que acabe peor.-Rió alejándose a
más velocidad del sitio.
Entonces, en una parte cercana a allí, en el bosque…
-¡Espera, ladrón, espera!
Fue lo que dijo una chica castaña, de vestido rojo con lunares blancos y ojos de color miel persiguiendo un Poliwag con un peluche de Pichu en su boca, al parecer de ella. Gritó más de una vez que se lo devolviera, pero en vano. El Pokemon seguía corriendo bosque a través con el muñeco a cuestas, saltando por doquier a toda velocidad. La niña cayó un par de veces al suelo por culpa de unas raíces sobresalientes pero se levantó con rapidez quitándose el polvo de encima y retomando con fuerza la carrera desesperada. Tras minutos así, por fin, el bosque dio paso a un río en el cual se metió y nadó hasta la otra orilla en un santiamén. Dejo allí al Pichu y tras un gesto burlón dirigido a la chica, éste, salió pitando y se escabulló entre la espesura de unos matorrales.
La niña por fin le cogió alcance, pero ya era demasiado tarde…recuperó con dificultad el aliento colocándose las manos en las rodillas, agachándose levemente con los ojos cerrados- ¡Oh no! Lo he perdido…otra vez.-Dijo desilusionada dando una patada al aire con fuerza. En eso estaba, cuando por el cansancio, perdió el equilibrio y cayó directamente al duro y verde suelo haciendo un ruido ahogado.-¡Ayyy!-Exclamó dolorida, guiñando un ojo con fuerza.
Entonces pudo ver como un Spinarak que colgaba de un árbol boca abajo se reía de ella y su accidental caída. Enfurecida se levantó de golpe y alzando un brazo dijo:
-¡Pero tú de que te ríes! Ha dolido ¿sabes?-Recriminó y sin más, el Pokemon le lanzó una telaraña a la cara en tono de burla- ¡Es que tengo cara de tonta ¿o qué? ¡Pero bueno! -Dijo quitándose la tela pegajosa dificultosamente y pataleó una vez el suelo enfadada. El bicho le sacó burla de nuevo y hechó a correr por la ribera del río. Esa fue la gota que colmo el vaso de paciencia de la pequeña, que salió en su persecución sin dudarlo dos veces casi echando humo por las orejas.
La carrera resultó corta pues al girar una esquina de un árbol, el terreno dio lugar a un pequeño desnivel que hizo tropezar a la chica y rodó hacia abajo hasta que encontró en su trayectoria el tronco de un árbol caído que la paró…pero no de una manera muy ¿Delicada? Chocó contra él y no pudo evitar gritar dolorida mientras se palpaba la nariz que había adquirió un suave color rojo tomate. Se sentó lentamente a espaldas del tocón y se disponía a marcharse cuando oyó unas extrañas voces muy cerca de allí. Se alzó un poco por encima de su escondite camuflado para echar un vistazo.
Fue lo que dijo una chica castaña, de vestido rojo con lunares blancos y ojos de color miel persiguiendo un Poliwag con un peluche de Pichu en su boca, al parecer de ella. Gritó más de una vez que se lo devolviera, pero en vano. El Pokemon seguía corriendo bosque a través con el muñeco a cuestas, saltando por doquier a toda velocidad. La niña cayó un par de veces al suelo por culpa de unas raíces sobresalientes pero se levantó con rapidez quitándose el polvo de encima y retomando con fuerza la carrera desesperada. Tras minutos así, por fin, el bosque dio paso a un río en el cual se metió y nadó hasta la otra orilla en un santiamén. Dejo allí al Pichu y tras un gesto burlón dirigido a la chica, éste, salió pitando y se escabulló entre la espesura de unos matorrales.
La niña por fin le cogió alcance, pero ya era demasiado tarde…recuperó con dificultad el aliento colocándose las manos en las rodillas, agachándose levemente con los ojos cerrados- ¡Oh no! Lo he perdido…otra vez.-Dijo desilusionada dando una patada al aire con fuerza. En eso estaba, cuando por el cansancio, perdió el equilibrio y cayó directamente al duro y verde suelo haciendo un ruido ahogado.-¡Ayyy!-Exclamó dolorida, guiñando un ojo con fuerza.
Entonces pudo ver como un Spinarak que colgaba de un árbol boca abajo se reía de ella y su accidental caída. Enfurecida se levantó de golpe y alzando un brazo dijo:
-¡Pero tú de que te ríes! Ha dolido ¿sabes?-Recriminó y sin más, el Pokemon le lanzó una telaraña a la cara en tono de burla- ¡Es que tengo cara de tonta ¿o qué? ¡Pero bueno! -Dijo quitándose la tela pegajosa dificultosamente y pataleó una vez el suelo enfadada. El bicho le sacó burla de nuevo y hechó a correr por la ribera del río. Esa fue la gota que colmo el vaso de paciencia de la pequeña, que salió en su persecución sin dudarlo dos veces casi echando humo por las orejas.
La carrera resultó corta pues al girar una esquina de un árbol, el terreno dio lugar a un pequeño desnivel que hizo tropezar a la chica y rodó hacia abajo hasta que encontró en su trayectoria el tronco de un árbol caído que la paró…pero no de una manera muy ¿Delicada? Chocó contra él y no pudo evitar gritar dolorida mientras se palpaba la nariz que había adquirió un suave color rojo tomate. Se sentó lentamente a espaldas del tocón y se disponía a marcharse cuando oyó unas extrañas voces muy cerca de allí. Se alzó un poco por encima de su escondite camuflado para echar un vistazo.
-¡Vale! Ahora hay que volver a hacerlo, como antes , como
cuando mi abuelo me animó a superarlo ¡Adelante!-Exclaó un chico castaño de la misma edad que ella, con el pelo hacia arriba. Cogió carrerilla de nuevo y saltó
en un instante el cauce del riachuelo. Claro, podría parecer fácil, pensó la chica,
para los mayores ¡Pero para alguien como ellos era todo un reto! Se giró hacia
donde ella estaba creyendo ser vigilado, entonces la chica se escondió de
nuevo. Suspiró, por poco. Casi la descubre…Volvió a girarse y se quedo mirando
las aguas tranquilas del río.
-Ufff….casi.-Mumuró la niña dejándose resbalar por el troncol de otro árbol, sentándose entre sus raíces. Volvió a abrir los ojos y
lo que vio ante ella no fue de su total agrado ¡Spinarak había vuelto! Se
abalanzó sobre ella y se colocó encima de su cabeza mordisqueándole el
pelo. No-te-asustes, no lo hagas...-¡Ahhhh!-Exclamó asustada, después de tener un escalofrío y corrió sin
darse cuenta hacia el chico que seguía ajeno a lo que pasaba a su alrededor.
¡¡¡PLAFFF!!!
¡Toma golpe en toda la cara!
Los dos chicos cayeron al suelo por el impacto, uno a cada lado del césped. Poco después Ben se
levantaba de un sobresalto con una mano en la frente y una expresión de
sorpresa en el rostro. Desde luego, aquello era lo último que se imaginaba el chico que ocurriría.
Cerré los ojos dolorida mientras me frotaba la frente levemente y después de unos segundos miré hacia arriba. No pude evitar sorprenderme al ver que había chocado con una persona desconocida…pero, espera….¿Me estaba tendiendo la mano? Eso no es muy desconfiable que digamos…Sonrió amablemente, cerrando los ojos por un segundo para dar una apariencia más cercana, insistiendo la ayuda. Sin embargo, seguía paralizada por la sorpresa. Sacudí la cabeza para apartar mi asombro y acepté el ofrecimiento lentamente, como si no me creyera qué estaba pasando.
Cerré los ojos dolorida mientras me frotaba la frente levemente y después de unos segundos miré hacia arriba. No pude evitar sorprenderme al ver que había chocado con una persona desconocida…pero, espera….¿Me estaba tendiendo la mano? Eso no es muy desconfiable que digamos…Sonrió amablemente, cerrando los ojos por un segundo para dar una apariencia más cercana, insistiendo la ayuda. Sin embargo, seguía paralizada por la sorpresa. Sacudí la cabeza para apartar mi asombro y acepté el ofrecimiento lentamente, como si no me creyera qué estaba pasando.
-¿Estás bien?-Preguntó preocupado, viendo como el Spinarak
se marchaba asustado.-Perdona, no me presente, yo soy Verán, pero todos me
llaman Ben.-Rió enseñando los dientes.- Ha vuelto a hacer de las suyas ese bichejo ¿Eh?
Al principio no sabía de lo que hablaba (mi memoria a corto plazo a veces me jugaba malas pasadas de vez en cuando) pero reaccioné, llevándome una mano a la nuca. El pensar que no había conseguido atrapar a ese Poliwag y que después ese Spinarak se había reído en mi cara...me traía un poco avergonzada.
Al principio no sabía de lo que hablaba (mi memoria a corto plazo a veces me jugaba malas pasadas de vez en cuando) pero reaccioné, llevándome una mano a la nuca. El pensar que no había conseguido atrapar a ese Poliwag y que después ese Spinarak se había reído en mi cara...me traía un poco avergonzada.
-S-sí, creo que sí.-Tartamudeé casi con un hilo de voz.- Yo
soy Brisa, encantada.-Sonreí con un entusiasmo sobrenatural, pero enseguida bajé la cabeza- Disculpa, fue culpa mía…bueno de ese Pokemon, o tal vez de los dos, el caso es que... espera…¡¿Es tuyo!?
–Exclamé enfadada acercándome más. Sacar conclusiones precipitadas no era una de mis especialidades, no, claro que no.
-¡Cla-claro que no!-Consiguió excusarse ante mi tono
amenazador, mostrando las palmas de las manos y una gota en la frente- Ese es un Pokemon salvaje que no para de
hacer bromas a la gente.
-Ups...supongo que te
malinterpreté. Perdón.
- No pasa nada, es normal, no vive aquí nadie en metros a la
redonda salvo en el pequeño Pueblo de Ventopolis.
-Si, precisamente yo
vengo de allí-Sonreí.
-¿Ah si? ¿Y que te trae por aquí?-Preguntó curioso-Digo, es
muy raro que venga alguien aquí, esto es más solitario que una isla desierta-Bromeó.
-Pues...-Señalé la otra orilla del río- Un Poliwag me robó un objeto muy preciado para mi. Lo perseguí por todo el bosque pero se escapó a
nado por el agua y dejó en el suelo mi ... cosa-Dije un poco vergonzosa de
decir lo que en realidad era. Ben pareció comprender.
-Yo te ayudaré a recuperarlo-Dijo decidido colocándose una
mano en la frente, como los sargentos. -Además, con suerte por fin pueda
recuperar un juguete que esa banda de Pokemon ladrones y traviesos del bosque
una vez me robaron. Es algo también preciado para mí.
-¿Y cuales son esos Pokemon? La verdad es que no parecen
tan….temibles.
-Fácil, tienes muy mala suerte al haberte cruzado con dos de
ellos en poco tiempo-Sonrió sarcástico- Spinarak, el bromista; siempre está haciendo travesuras a los turistas o personas que vienen a visitarnos o
simplemente dan una vuelta por el bosque, por eso poca gente se aparece por aquí
por temor a ese bichejo. Poliwag, el ladrón terrestre y acuático; que va robando y cogiendo cualquier cosa que le parezca interesante y Murkrow, el
"cerebro"; ladrón de objetos brillantes y amarillos o dorados, guarda
sus “tesoros” en su guarida y si alguien se acerca lo ataca.
-Oh, oh...-Murmuré dramática, pensando que mi peluche era
enterito de amarillo- En la que me he metido, si señor...
-¿Decías algo?
-Oh, nada, nada -Su pregunta hizo que un escalofrío recorriera toda mi espalda y se me "erizaran" el pelo de la cabeza.
-Uhm...Vale.-Afirmó sin darle apenas importancia - ¿Te
gustaría que fuéramos los dos en una misión?-Exclamó entusiasmado.- Es más divertido si nos lo tomamos como un juego.
-¿Misión?
-Si, claro. Se llamara "Recuperar los objetos robados" ¿qué te
parece? Y nosotros dos seremos como espías-Dijo emocionado imitando a las
películas. No muy original...pero para unos niños estaba bien.
-Pues claro que me apunto-Sonreí entusiasmada-¿Donde esta?
digo ¿Hay alguna pista?
-Si, hay que cruzar el río y al otro lado hay un árbol hueco
donde según dicen guardan allí todos sus objetos mangados... según dicen. Aunque
cabe la posibilidad de que solo sea un rumor falso, por eso no lo investigué antes.
-El problema es...no sé nadar y me da miedo...saltar.-Dije entrecortadamente avergonzada. ¿Qué? Cada uno tiene sus cosas y yo...tengo miedo al agua.
-No pasa nada-Rió- Te ayudaré ¿Vale? No pienses demasiado en el resultado.- Sonrió amablemente, recordado las palabras de su abuelo.
-Por cierto…debo pedirte disculpas por dos cosas…Antes
oí la conversación que tuviste y…¿Podría darte un consejo?
-¿L-la escuchaste? Uh…c-claro, por qué no.
-“Pase lo que pase, no te rindas. Mantén la esperanza y la
calma y aunque la situación sea muy mala casi imposible, sé fuerte de voluntad
y mira hacia delante. Que fluyan los sentimientos del ser y que la sabiduría te
conceda el don de la mente calculadora y fría para lograr el objetivo. Pero nunca,
pienses que estás solo en algo, pues a pesar de todo, por pequeño que sea, o si
ese alguien se ha ido, te quedara lo más brillante del mundo, los recuerdos.”
-Vaya, eso ha sido precioso.
-Lo leí en un libro de leyendas, donde habla de Mesprit,
Azelf y Uxie.-Dije orgullosa pero no menos alegre.
-Los nombres suenan muy emocionantes…¡Eh, tengo una idea!
Cerca de donde vamos a ir hay un lago, a lo mejor encontramos a alguno de ellos ¡y lo conocemos!-Exclamó ilusionado con los ojos haciéndole chiribitas y los
puños alzados a la altura de su barbilla sonriente. La ilusión de un niño, como siempre, era resplandeciente.
-¿Cómo sabes que viven en lagos?
-Mi abuelo es un apasionado de las leyendas y
siempre me las cuenta.-Sonrió- Bien, ¿Tú primero?.-Rió, dejando que caminara
primero hacia el río.- Vale ¿Y ahora?
-Muy fácil …-Dijo serenamente- ¡Salta!-Exclamó de improvisto
para mi, cogiéndome de la mano y empujándome para hacer el salto. Cerré los
ojos en el preciso momento en que lo hizo por miedo. Me iba a dar un tortazo tremendo.
...........................
-¿Hola? Ben llamando a Brisa ¿Estás con nosotros?-Dijo
riendo. Ya sentía mis pies de nuevo en tierra y al escuchar su voz abrí los
ojos de nuevo. ¡Menudo susto que me había llevado!
-¿Y-ya está?-Pregunte incrédula.
-Claro, si no, ¿donde crees que estaríamos?-Bromeo. Me crucé de brazos y bufé.
-Al menos podías haber avisado.
-Los siento-Sonrió nerviosamente-Pero si te hubiera
avisado…¿Crees que hubieras saltado tu sola?
-Pues…-Pensé un poco, rascándome la cabeza- No, no creo-Reí.-Bien,
espía Ben, ¿Por donde vamos ahora?¡La aventura nos espera!-Dije adoptando un
tono de voz mas grave.
-Al oeste, espía Brisa-Agrabó la voz también, haciendo el
saludo típico de los militares de las películas- Rumbo a la guarida del ladrón.
-Hecho.
Fuimos remontado el curso del río por su orilla, era el camino
mas corto, ya que según Verán el prado donde se encontraba aquel árbol
centenario estaba a las riberas de aquel mismo arroyo. Caminando
tranquilamente llegamos a una especie de barrera espinosa conformada por un montón
de zarzas entrelazadas entre si y que no dejaban pasar. Intentamos revisar
cualquier agujero por donde traspasar aquella muralla natural pero fue inútil,
era imposible franquearla sin salir muy muy mal de la acción. En ese momento
Ben levanto el dedo índice tras un grito. Tenia una idea. Asentí sonriente.
-Pues…es arriesgada pero resultara, estoy seguro. Hay que
pasar por esas rocas sobresalientes del agua ¿Las ves?-Dijo señalando unas
piedras algo planas que vagamente parecían formar un camino hacia la otra orilla
y de nuevo a la parte contraria del obstáculo. Saltó a la primera de ellas y
extendió de nuevo la mano, ofreciendo su ayuda.-¿Confías en mi? - La corriente
era bastante fuerte en esa parte del río y la superficie de aquellos pedruscos era
húmeda y un poco resbaladiza si no se iba con cuidado…tenia miedo de resbalar pero…Miré hacia el rostro del
chico que sonreía, no se por qué pero confio en que no pasara nada,
en Ben, seguro que resulta ¡Claro que si! Sonreí amablemente y cogí su mano.
-Claro.-Sentencié, antes de dar un gran salto hasta donde
estaba el. Era lo bastante amplia como para caber los dos pero pero no seria
eternamente, teníamos que seguir y no hubo mejor forma de motivar el
desesperado movimiento que lo que propuso.
-¿Una carrera?-Preguntó divertido
-Adelante. Uno, dos y...
-¡¡Ya!! ¿A que no me coges?-Exclamó saltando de piedra en
piedra con una agilidad asombrosa.
-¡Hey, eso es trampa! Ya verás cuando te ... pille-Reí alegre, pero al momento de seguir sus pasos sentí una punzada de inseguridad. Me concentré, aunque sentía mi corazón latir con fuerza. Suspiré y comencé la carrera. Era difícil mantener el equilibrio en aquellas rocas por lo que una vez
casi pierdo el equilibrio pero por suerte o por desgracia, al ver a un Basculin
azul saltar hacia mi, justo cuando estaba a punto de caer, me reafirmó las
ideas y del susto corrí a toda velocidad recorriendo todo el terreno. Ya no sabía si corría sobre agua o sobre piedras, solo quería pisar tierra firme, YA. Al llegar
al tramo pactado, me senté de golpe y suspiré agotada. Poco después llego Ben también cansado.
-¿Y esa inesperada puesta en marcha a que se debe? Vaya, por
poco y te confundo con un rayo-Dijo asombrado.
-No preguntes por una piraña que me ha metido un susto
tremendo…-Susurré alto recuperando el aliento.
-Esto…vale, ya lo has dicho.-Me di una palmada en la frente
al darme cuenta de mi ignorancia y la tontería que acaba de hacer.
-Déjalo…¿Seguimos?-Dije esquiva, pero sin dejar de sonreír.
De alguna manera me sentía genial y hasta me divertía mi metedura de pata.
-Ajá.-Asintió con la cabeza-¿Por cierto, a que se debe esa
palmada?-Preguntó curioso caminando delante.
-Es mi forma de decir “Metedura de pata suprema”-Reí, lo que al cabo de medio segundo se convirtió en compartido. Seguimos
caminando un buen trecho y cuando estabamos a punto de parar a descansar un poco,
avistemos un árbol de gran altura y al retirar unas hojas de palmera enormes
pudimos ver con los ojos brillantes de la emoción como aquel enorme roble
antiguo se erguía bajo la luz anaranjada de un atardecer inminente rodeado de un
florido campo multicolor acariciado por la suave brisa del viento.-Vaaaaaya.-Dije
asombrada.-Es impresionante, casi irreal.-Giré sobre mí misma un par de veces
para contemplar aquella explanada tan linda. Hay tantos lugares en este mundo por descubrir y contemplar...
-Ya te digo-Exclamó sorprendido-Nunca pensé que fuera
tan…asombroso,-Se quedo unos momentos callado- Siempre había imaginado que
seria un lugar lúgubre, sin vida, en un árbol muerto y rodeado de tierra negra pero nunca pensé que seria así.
-Es normal al tratarse de la imaginación. Yo también pensé
que seria un sitio horrible pero, al ver esto…me quedo sin palabras.
Charlemos un poco más mientras caminábamos y en pocos minutos llegamos hasta aquel robusto y alto roble centenario. Los dos admiramos lo que teníamos arriba con incertidumbre. Esto…¡Esto es enorme! ¿Cómo íbamos a subir hasta ahí arriba? Solo había que comparar nuestra altura con la de aquella cosa para desistir de cualquier intento de escalada. Pero claro...no era nuestro caso. En absoluto.
Charlemos un poco más mientras caminábamos y en pocos minutos llegamos hasta aquel robusto y alto roble centenario. Los dos admiramos lo que teníamos arriba con incertidumbre. Esto…¡Esto es enorme! ¿Cómo íbamos a subir hasta ahí arriba? Solo había que comparar nuestra altura con la de aquella cosa para desistir de cualquier intento de escalada. Pero claro...no era nuestro caso. En absoluto.
-Como para subirse ahí…-Retrocedió Ben- Ehmm…¿Lo echamos a
suertes?-Tragó saliva.
-Venga, seguro que no es para tanto...-Reí, pensando en cosas
positivas a pesar de que yo también estaba algo preocupada. Al parecer Murkrow
no estaba en el hueco del árbol lo cual era todo un punto a favor y si se tenia
cuidado no pasaría nada. Tenía un plan; uno de nosotros se podía quedar abajo
por si el otro necesitaba ayuda y así todo seria mucho mas seguro, al menos, en
parte. No tardé ni un milisegundo en comunicarselo a mi compañero de aventura.
-No está mal, ingenioso, al fin y al cabo somos un
equipo de espías en plena misión ¿no?-Sonrió confiado-No tenemos por qué tener miedo. Bien, una, dos y …¡TRES!
¡Piedra!
¡Tijera!
-¡Bien, he ganado!-Exclamó eufórico, después se percató de
mi presencia y situación y se corrigió- Digo…oh no, que mal ¡Estarás bien, lo
sé!-Dijo fingiendo una sonrisa- Vale, fuera de bromas, en serio, ten cuidado ahí arriba, yo
esperaré y vigilaré desde aquí ¿Vale?
-(Para ti es fácil decirlo.)-Pensé- Valeeee…si lo hago de
prisa no pasará nada-Intenté parecer tranquila pero mi pulso al coger las ramas
para trepar me delató. Nada más que cogí una rama con una mano y coloqué un pie en un pequeño saliente, éste se resbaló de inmediato.
-No te preocupes, yo te apoyo desde aquí, así que no temas
–Gritó desde su posición Ben, asentí y fui trepando de rama en rama a saltos, poco a poco, y siguiendo sus instrucciones de dirección hasta que llegué a una
notable rama mucho mas ancha en la que en su comienzo tenia un gran agujero
oscuro.
Hice señales de que me esperara y me metí indecisa dentro. Un escalofrió me recorrió de punta a punta al tocar una enorme telaraña que se resquebrajó al tacto. Suspiré ya más tranquila y busqué casi a tientas , excluyendo una luz que venía del exterior, algo de color amarillo. Allí había de todo tipo de cosas desde joyas, collares, juguetes y piedras hasta vidrios, botellas, platos y todo tipo de frutas algo pasadas. Aparté toda aquella porquería y en un corto tiempo encontré encima de un montón de juguetes a mi querido Pichu. No pude evitar darle un abrazo cariñoso al tenerlo de nuevo conmigo. Cuando terminé aquel tierno encuentro, algo que brillaba me llamó la atención.
Eran dos especies de cajas rojas y azules. Me preguntaba que podían ser, cuando casualmente y por pura curiosidad les di la vuelta ¡Allí había un nombre!- Verán –Leí en voz alta ¡Es de Ben! No hay duda, esto es lo que buscaba.
Para ser sincera me extrañaba tener tanta suerte. Normalmente no era así, al menos conmigo cerca…esto no puede ser tan fácil, aquí hay trampa… Entonces un alarido me sacó de mis pensamientos- ¿Qué pasa?-Grité algo asustada, saliendo fuera con todo lo que había encontrado en las manos, bien agarrados.
Hice señales de que me esperara y me metí indecisa dentro. Un escalofrió me recorrió de punta a punta al tocar una enorme telaraña que se resquebrajó al tacto. Suspiré ya más tranquila y busqué casi a tientas , excluyendo una luz que venía del exterior, algo de color amarillo. Allí había de todo tipo de cosas desde joyas, collares, juguetes y piedras hasta vidrios, botellas, platos y todo tipo de frutas algo pasadas. Aparté toda aquella porquería y en un corto tiempo encontré encima de un montón de juguetes a mi querido Pichu. No pude evitar darle un abrazo cariñoso al tenerlo de nuevo conmigo. Cuando terminé aquel tierno encuentro, algo que brillaba me llamó la atención.
Eran dos especies de cajas rojas y azules. Me preguntaba que podían ser, cuando casualmente y por pura curiosidad les di la vuelta ¡Allí había un nombre!- Verán –Leí en voz alta ¡Es de Ben! No hay duda, esto es lo que buscaba.
Para ser sincera me extrañaba tener tanta suerte. Normalmente no era así, al menos conmigo cerca…esto no puede ser tan fácil, aquí hay trampa… Entonces un alarido me sacó de mis pensamientos- ¿Qué pasa?-Grité algo asustada, saliendo fuera con todo lo que había encontrado en las manos, bien agarrados.
-¡Brisa, sal de ahí cuánto antes!-Exclamó un desesperado Ben, moviendo las manos hacia arriba.
-¿¡Pero qué pasa?!
-¡No preguntes, baja y corre! (...) ¡Viene Murkrow!
-¡Oh no! Esto pinta mal, muy mal…-Dije nerviosa caminando de
un lado a otro de la rama. Me asomé de nuevo-¡Vale, ya bajo!-Justo iba a
colgarme de aquella rama cuando un Pokemon de alas negras me picoteó la cabeza
fuertemente. Demasiado tarde. Perdí el
equilibrio y en un acto reflejo solté las manos para agarrarme a otra cosa pero
era inútil no había nada cercano y así, flotando en el vacío estuve poco, muy
poco. caí al instante, irremediablemente.
-¡Oh no, Brisa!-Gritó, intentando cogerme- ¡Te
tengo, te tengo, te tengo, te tengo…! –Se quedó parado un momento al darse
cuenta de que iba directa hacia su cabeza-No te tengo.-Susurró antes de que
cayera sobre el, sin darme cuenta.
-Aghh…-Me quejé sacudiendo la cabeza un poco, guiñando un
ojo dolorida. Asombrosamente la caída no había sido tan dura como
imaginaba…¡Claro que no lo era! ¡Había aterrizado sobre el pobre Ben!-¡Ay, no! Perdona,
¿Estás bien?-Pregunté atropelladamente, preocupada, y me levanté de su espalda.
-No, no es nada, solo un par de huesos rotos y descolocados,
pero lo demás fantásticamente.-Dijo sarcástico, incorporándose como pudo.
-¿Seguro? A mi no me lo parece, eh…-Susurré incrédula-Mira que…¿A
quien se le ocurre eso?-Puse los brazos en jarras con tono recriminatorio.
-¿Hubieras preferido darte de lleno en el suelo desde esa
altura?
-Esto…Bueno, no…-Dije entrecortadamente algo tímida- P-pero,
¡No tenias que haberte lastimado tu también! ¿No crees?-Regañé, dándome la
vuelta con los brazos cruzados sobre el pecho.
-Que estoy genial ¡Mira!-Dijo alegre colocándose delante de
mi y le dio una patada a una piedra.- ¿Lo ves?-Sonrió. Seguí la trayectoria de
la piedra con la mirada. Ésta se elevó más
y más hacía el árbol y…huy, huy, huy... esto me da mala espina…
Pasaron pocos segundos hasta que mi corazonada resultó cierta ¿¡Por qué seré tan bocazas?! ¡La piedra fue directa hacia Murkrow, le dio en la cabeza y….Ay madre que viene MUY cabreado! Me quede atónita señalando hacia las espaldas de Ben que seguía ajeno a lo que sucedía riendo divertido por mi expresión- ¿Qué pasa? Parece que has visto a un fantasma.
Pasaron pocos segundos hasta que mi corazonada resultó cierta ¿¡Por qué seré tan bocazas?! ¡La piedra fue directa hacia Murkrow, le dio en la cabeza y….Ay madre que viene MUY cabreado! Me quede atónita señalando hacia las espaldas de Ben que seguía ajeno a lo que sucedía riendo divertido por mi expresión- ¿Qué pasa? Parece que has visto a un fantasma.
-Esto…Ben…c-creo que deberías ver eso…-Susurré lentamente,
cogiéndole de los hombros y girándolo hacia el árbol. En cuanto vio acercarse a
Murkrow a menos de dos metros gritó agitado y algo asustado.
-¡Corre!
-¿Por qué? ¿Hacía dónde? -Pregunté.
-¡Por qué va a ser! ¿Quieres ser tortilla humana? ¡Corre y
calla!-Exclamó desesperado. En un acto inesperado me agarró de la muñeca
empujándome o mejor dicho “casi arrastrándome” mientras él corría por delante a
toda velocidad.
-¡Vayamos al bosque, allí no podrá pasar!-Grité incorporandome de pie por fin y retomando la carrera por mi misma.
-¡Buena idea! ¡¡Agárrate!!
-¿Por?-Pregunté sumamente extrañada.
-¡Por esto!-Exclamó antes de dejarnos caer por una empinada
pendiente a través de los arbustos como si fuera un tobogán. Tuvimos que cerrar
la boca y los ojos fuertemente, si no queríamos desayunar demasiado pronto; hojas con un toque de tierra mohosa, al pasar a toda mecha por entre los
arbustos. Después de un tiempo bajando de esa forma por la ladera…
-¡Puaj! Se me ha metido hojas en la boc…¡Plaf!-No pude terminar la frase. En ese preciso instante nos chocamos de narices contra un tronco ancho de un árbol caído que frenó nuestra caída pero…¡Ay, que dolor!-Exclamé frotándome la cabeza suavemente mientras me ponía de pie al instante.-¿D-Dónde está Verán?-Miré todos los lados y al fin en la derecha lo vi y no pude evitar reír, aunque luego puse mi mano para reprimir una carcajada tremenda ¡Y en menuda situación lo había encontrado! Había caído de cabeza en un espumoso matorral y se retorcía con fuerza para poder salir de allí, en vano. Lo agarré de los tobillos y mirando hacia atrás, estire con fuerza cerrando los ojos ¡Ahí que ver, lo sujeto que estaba! Pero en un último empujón salió disparado cayendo al suelo. Me acerqué corriendo preocupada, aunque tenía la espalda dolorida por la inercia. Él seguía meneando la cabeza en círculos mareado.-¿E-estás bien?
-¡Puaj! Se me ha metido hojas en la boc…¡Plaf!-No pude terminar la frase. En ese preciso instante nos chocamos de narices contra un tronco ancho de un árbol caído que frenó nuestra caída pero…¡Ay, que dolor!-Exclamé frotándome la cabeza suavemente mientras me ponía de pie al instante.-¿D-Dónde está Verán?-Miré todos los lados y al fin en la derecha lo vi y no pude evitar reír, aunque luego puse mi mano para reprimir una carcajada tremenda ¡Y en menuda situación lo había encontrado! Había caído de cabeza en un espumoso matorral y se retorcía con fuerza para poder salir de allí, en vano. Lo agarré de los tobillos y mirando hacia atrás, estire con fuerza cerrando los ojos ¡Ahí que ver, lo sujeto que estaba! Pero en un último empujón salió disparado cayendo al suelo. Me acerqué corriendo preocupada, aunque tenía la espalda dolorida por la inercia. Él seguía meneando la cabeza en círculos mareado.-¿E-estás bien?
-Oh, si claro…espera... Nunca me dijiste que tenias una hermana
gemela ¿Cómo se llama? ¿Y cuándo ha venido?-Dijo intentando tocar algo a mi izquierda, y digo algo porque NO había nada, nada más que aire. Vale, demasiadas emociones por hoy.
-Ehmm…Creo que necesitas un buen remojón en agua, alguien se
ha dado un golpe muy fuerte en la cabeza…-Dije seria, cogiéndolo de
los hombros y arrastrándolo hacia la orilla del rió más cercana con dificultad.
Una vez allí, Le empuje ligeramente ¿Qué? No me miréis así, tengo compasión pero si
no…¿Cómo queréis que se despierte? Vamos… Al rato de tirarlo sacó la cabeza como
si hubiera despertado de una pesadilla y salió como un cohete del agua
sentándose al lado de un árbol con las rodillas encogidas como si hubiera visto
algo siniestro.
-¿Pero que de qué?-Exclamó exaltado.
-Esto…estabas más allá que aquí e intenté reanimarte-Sonreí
intentando quitarle importancia para que no se enfadara, aunque en su expresión creí leer un "No te hagas enfermera, por favor". Hizo aspavientos entrecortados como queriendo golpear algo y tras suspirar se
calmó.
-No pasa nada- Sonrió ya mas sereno.- ¿Hemos escapado?
-¡Vaya si lo hemos hecho! Ni rastro de ese pajarraco-Reí
divertida- Por cierto…-Dije pensativa, sacando las cajas de mi bolsa roja colgada
al hombro- ¿Estas dos cosas son las que buscabas? Mira, llevan tu nombre….o al
menos eso creo- Sonreí cálidamente.
-Ufff…menudo peso que me quitas de encima.-Suspiró pausadamente sin oír el segundo comentario- Espera…¿¿¡¡Qué??!! ¡Esos mismos
son! Los perdí hace muchísimos años..-Exclamó emocionado, agarrando las dos
cajas con dificultad del nerviosismo. Al ver mi cara de curiosidad se explicó-
Estos son mis Walkies Talkies, sirven para hablar a distancia ¡Como los espías
de verdad!
-Wow, eso es genial.-Exclamé asombrada. Realmente nunca había
oído ni visto hablar nada de ellos.
-Tengo una idea-Sonrió quitando una etiqueta con un celo
pegado de una caja roja lo extendió hacia mi mano y al ver que no entendía lo
que quería decir dijo más claramente- Te lo regalo.- Esas palabras y la sonrisa
con las que las dijo me llegaron muy hondo, casi me emocionaron, no sabia que
hacer, bueno, si, aceptarlos claro esté pero era tan de repente…recibir un regalo de un amigo era algo que preciaba mucho.
Intenté vacilar, o al menos agradecer, pero me interrumpió en seco.
-¡Ni pío! Así podremos jugar a los espías siempre. Y no acepto un no por respuesta. –Rió divertido. Miré a la caja roja con curiosidad unos instantes y después le miré de nuevo, sonreí a medias y asentí levemente.
-Está bien.
-Pues andando ¡Misión cum….!-No terminó la frase. Justo
cuando dió un paso una bandada de Murkrows paso volando entre las copas de los
arboles en dirección a nosotros y entonces supimos una cosa de vital importancia.
-¡Hora de correr!-Exclamé agitada corriendo todo lo que pude
sin prestar atención a lo que me rodeaba, solo si Ben me seguía y todo recto,
siempre adelante. Las pisadas fuertes a causa de la desesperada carrera creaban
un fuerte eco a cada zancada y a pesar de que algunas veces cayó al suelo uno
de nosotros a causa de las piedras del terreno nos levantamos con fuerzas
renovadas y seguimos corriendo casi sin darnos cuenta de que los Murkrow ya ni
siquiera nos seguían. Bosque a través fuimos un buen rato en ese mismo estado hasta que las fuerzas empezaron a hacer acopio de cansancio.
Ya una vez fuera del bosque, en la orilla del río donde
había empezado todo…
-Ufff…Por fin hemos llegado-Dije aliviada secándome el sudor
de la frente. Me había sentado en la orilla del río ara recuperar las fuerzas.
-Ya te digo ¡Casi me da algo!-Bromeó cansado y se sentó también.- ¿Ha sido una buena aventura eh?-Sonrió. El Sol ya empezaba a
ocultarse, un hermoso atardecer empezaba a asomar por encima de las verdes
colinas. Asentí con una sonrisa y miré de nuevo al cielo que comenzaba a cobrar
un ligero color anaranjado y rojizo, como el cobre. Así me mantuve unos minutos,
en puro silencio. Había veces que desconectaba de la realidad y ni me aba cuenta de que había personas a mi alrededor.
-¡Ya sé!- Exclamó.
Entonces me cogió de la muñeca y me señaló impaciente una enorme casa de madera
blanca, con un jardín muy bien cuidado y una silla mecedora al lado de la
puerta.-¡Te invito a comer las tartas de mi abuela, son de arándanos y
queso!-Dijo emocionado- Por faaaaa ¿Vienes? ¿sí o sí también?
-Esto…no quiero molestar…-Me hacía gracia su emotivismo y esas reacciones tan espontáneas que empezaban a ser comunes en mi nuevo amigo. Pero tampoco quería molestar y presentarme allí como si nada. Además, seguro que mis padres estarían preocupados después de ver como salía disparada detrás de ese Poliwag.
-¡Sí, te vienes!- Y salió a todo correr hacia la casa. Me
encogí de hombros divertida y le seguí a paso más ligero. Decidí que tal vez podría avisarles desde allí y quedarme un rato si no era molestia. No podía negar que con ese alocado "juego de espías" me lo había pasado bien.
En casa de los abuelos de Ben…
-¡Abuelo, la tarta se enfría! ¿Dónde esta nuestro
nieto?-Pregunta agitada una anciana de pelo canoso recogido en un firme moño,
de altura pequeña, cara amable y ojos sabios de color miel algo ocultos por las
arrugas producidas a su avanzada edad. Aún así, se la veía con bastante entusiasmo.
-Mujer, ya te dije que el chico estaba en el río –Dijo sin
preocupaciones un abuelo de mas o menos la edad de la mujer de pelo blanquecino
escaso, frente arrugada y complexión delgada. No tenía bigote, pero su expresión denotaba siempre una pequeña sonrisa.
-¿Cómo que estaba? ¿y ahora donde se ha ido?
-No hay porque preocuparse de eso, si no de otra cosa.-Dijo
con una sonrisa cerrando el periódico que estaba leyendo y mirando por la
ventana que tenia a su lado con mirada amable.El perióico ahora descansaba sobre la pequeña mesa de madera que estaba al lado del sillón de tela roja oscura- Tenemos una invitada especial.
-¿Ya estas otra vez con tus premoniciones sin pies ni
cabeza?- Preguntó la ancianita recogiendo unos platos y poniéndolos en la mesa.- Ya podrías dejarte de panplinas.- Pudiera parecer una típica discusión, pero en el tono de ambos había una cierta pizca de humor.
-Hazme caso, esta vez tendré razón.
-Bueno, si tu lo dices…Ahora hazme un favor y comete este
cachito de tarta que se esta enfriando y me da pena que se tire. Ademas, no
quiero que te conviertas en esqueleto demasiado temprano…-Bromeó.
-¿Eso ha sido una amenaza?-Le siguió la broma- Vale…pero
solo ese trozo, ni uno mas, no quiero transformarme en una bola de bolos. En el
pueblo y en a bolera no les faltan –Rió divertido y tosió una vez sin querer, a lo que
rieron ambos. La casa se lleno de buen ambiente cuando un timbre sonó
por toda la estancia. El abuelo se apresuró a abrir y no pareció sorprendido
al ver a una niña junto a Ben. Los invitó a pasar y cerraron la puerta.
Ben me había contado en el corto trayecto que iba todos los veranos allí, con sus abuelos, a pasar las vacaciones. También dijo que su casa "original" estaba en la ciudad de Portópolis, más allá del bosque y, cómo indicaba su nombre, rodeada de puertos y de una brisa marítima. Pero sobre todo, me habló muy bien de aquel lugar y que le encantaba estar allí. Decía que su abuela era una experta cocinera de postres y que en aquella casa se lo pasaba genial jugando y ayudando a ambos. Estar rodeado de bosque siempre le había hecho sentir bien.
Ben me había contado en el corto trayecto que iba todos los veranos allí, con sus abuelos, a pasar las vacaciones. También dijo que su casa "original" estaba en la ciudad de Portópolis, más allá del bosque y, cómo indicaba su nombre, rodeada de puertos y de una brisa marítima. Pero sobre todo, me habló muy bien de aquel lugar y que le encantaba estar allí. Decía que su abuela era una experta cocinera de postres y que en aquella casa se lo pasaba genial jugando y ayudando a ambos. Estar rodeado de bosque siempre le había hecho sentir bien.
Dentro todo era de lo mas acogedor, un fuego de chimenea adornaba y calentaba un salón de madera con los típicos muebles rurales y una
bolsa al lado con diferentes tipos de lanas dentro. En frente un pasillo subía en
escalera hacia la planta superior y a la huardilla. A la izquierda se encontraba
la cocina con la luz encendida y una tarta de aspecto delicioso encima de una
mesa de metal con tapete blanco de puntilla. Ben y yo nos acercamos con
curiosidad y asombro a ella y en ese momento apareció la abuela de Ben secándose
las manos en su delantal de flores.
-¡Al fin! Parece que si era verdad que teníamos visita.-
Sonrió amable ofreciéndonos una silla para sentarnos y cortando un trozo para
cada uno. Yo observaba la escena un poco perdida.- Llegáis justo a tiempo. Por cierto ¿Cómo te llamas pequeña? ¿De dónde
vienes?-Se sentó en otra silla y el abuelo hizo lo mismo. Me sentía un poco
incómoda ante tantas miradas pero el ambiente que introdujo la siguiente
conversación animó todo de nuevo.
-¡Abuela! Que esto no es una comisaria, vas a asustarla y
todo-Rió el abuelo.
-N-no si no pasa nada…m-me llamo Brisa, vivo en Ventopolis,
me perdí…pero al fin recuperé la cosa que me quitaron y Ben me ayudó y eso…- No se notaba que estaba nerviosa, para nada.
-No seas tímida- Sonrió el abuelo como si no pasara nada.
Entonces, la abuela fue a colgar su delantal en una percha para después volver
pero mientras tanto se acercó a mi oreja- Es que la abuela puede resultar a
veces muy…no sé, pero no te vamos a morder te lo aseguro…bueno si fueras una
tarta tal vez pero no.- Bromeó y reprimí una risa. La abuela se sentó de nuevo
en su silla.
-¿Estabas hablando de mí?- Preguntó inquisitoria
pero nos guiñó un ojo.
-Esto…¡Oh, no, claro que no! Les decía que…¡Que la tarta está muy buena!-Exclamó así, de repente.
-Pero si no la habéis probado aún…
-Es que…sé por experiencia que están tan ricas como la jalea
de los Vespiqueen ¡Si señor! ¿Podemos empezar?- Preguntó apresurado.
-¡Eso, eso abuelita!-Le siguió Ben. Ella le despeinó levemente.
-Anda que…Tienes a quién bien parecerte ¿Eh?-Miró al abuelo
divertida- Igual de impacientes…-Susurró cerrando los ojos y ladeando la cabeza
lentamente- Parece que las únicas civilizadas aquí somos tu y yo pequeña.-Se
dirigió a mí con una sonrisa- Y sin mas preámbulos…Preparados…en sus marcas…
-¡A comer!-Gritaron al unísono Ben y su abuelo cogiendo los
tenedores de una manotada y comenzando a zampar como si no hubiera mañana. No
mentiré, desde que entré me sentía algo cohibida ante aquellas nuevas personas
pero inexplicablemente para mí, esa timidez se fue esfumando con forme las
bromas alrededor de la mesa, las risas y más tarde las cálidas despedidas me
fueron anunciando una amplia sonrisa que no comunicaba otra cosa que
familiaridad y felicidad.
Al cabo de un par de horas…
-¡Estaba deliciosa!-Dijo satisfecho el abuelo frotándose la
tripa que estaba ligeramente hinchada y riendo al instante.
-¡Lo mismo digo!-Lo imitó. ¡Hay que ver! Era la escena mas
cómica que había visto en mucho tiempo.
- ¿Con que no queríais parecer una bola de bolos, eh?-Dijo
la anciana divertida, arqueando una ceja. Entonces el abuelo recobró la
compostura.
-No es eso, es que haces los más ricos postres de toda
Almia- La abuela se sonrojó un poco y le quitó importancia al asunto-Y los
postres compartidos con gratas visitas saben más dulces- Rió, bromeando.
-Sobre eso…¿Cómo es que sabias que iba a venir Brisa?
–Preguntó extrañado Ben.
-Eso mismo quiero saber yo, señor…soy el más sabio de los
sabios.
-Esto…-Disimuladamente cogió un periódico y comenzó a
leerlo.-¿Qué? Es que estoy leyendo una noticia muy interesante y no te he oído…
-Ajá…Y dime cariño ¿Qué novedades tenemos hoy sobre el
tiempo?-Preguntó guiñando un ojo. Entonces lo miramos de nuevo y nos dimos
cuenta de que…¡Tenia el periódico al revés! Era todo un farol…Reprimimos una
risita mientras la abuela seguía con la broma.
-Pues…hoy tenemos, esto…mucho sol, tiempo despejado, un día
fabuloso de verano, como siempre-Sonrió complacido, con el periódico cubriéndole toda la
cara.
-Claro, claro…-Asintió dándole la razón la abuela. Se asomó a
la ventana y quitó las cortinas cuidadosamente. No había ni un rayo de sol,
estaba todo nublado, mensajero de un tormenta.-Al igual que dices haber sabido
que venia visita cuando lo único que hiciste
fue mirar por la ventana del salón-Rió divertida.- Tienes el periódico
al revés, cariño.
-Ehmm…creo que me han pillado jeje-Se rascó la cabeza
levemente avergonzado.
-Bueno, bueno ¡Pero mira que hora es! Seguro que tienes que
volver a casa…-Me miro preocupada- Abuelo, levanta el pandero del sillón y
lleva a la pequeña al pueblo venga- Afirmó autoritaria cogiendo un plumero y
dándole en la cabeza con él.
-Aquí no te aburres ¿verdad?-Susurré a Ben.
-No, se nota que no- Reprimió la risa.
-Vale, vale, vale, ya voy pero deja de darme con ese demonio
del infierno, voy a ahogarme entre tanta pelusa- Sonrió mientras se iba por la
puerta trasera.
-¿Adónde ha ido?
-Al establo. Tendrás el honor de montar en el carruaje “La
llamarada de la esperanza”.
-¿”La llamarada de la esperanza”?
-Si, ven- Me guió hasta el exterior y allí había tres hermosos caballos de fuego tirando de un carro de madera con el abuelo agarrando las
riendas y con una sonrisa anunció:
-Su carruaje está listo- Hizo una reverencia, bromando.
-Mira que le gusta hacer tonterías..-Susurró con alegría la
anciana. Me aupó hasta arriba y mientras ellos hablaban sentí la curiosidad de
tocar una de las crines de aquellos Rapidash tan gráciles, ajena a lo que
suponía, ignorante. Cuando se dieron cuanta ya era demasiado tarde.
-¡No…!
-Va-vaya----¡La ha tocado!-Exclamó emocionado el abuelo. Yo
seguía confusa ¿Qué había hecho de especial?
-Dada tu expresión, supongo que no sabes que has hecho
verdad-Sonrió y me puso una mano en el hombro- Estas destinada a grandes cosas
chica…quien toca sin temor una crin de Rapidash y no se quema es muy noble y
aunque menos valiente la nobleza le sobra-Dijo sabia.
-¿No-nobleza?-Preguté confusa, agarrada a las paredes del
carro.
-Ya lo entenderás…Ahora, más nos vale llegar rápido al
pueblo-Miró al cielo que se iluminó con un relámpago- Si no queréis mojaros
jijiji –Sonrió, se puso en la puerta de su casa y salió Ben como una exhalación.
-¡Hasta pronto!-Despidió.
-Si ¡Hasta pronto!- Exclamé con una mano en alto, alzando su
Walkie Talkie y entonces desde la ya lejana distancia pude divisar una amplia
sonrisa. Y así nos fuimos alejando… hasta llegar a mi pueblo. "¡Quien iba a
decir que en una tarde cualquiera y corriente iba a pasar una gran aventura!”
------------------------------------------------------------------------------------------------------
-¿Sigues teniendo todos los huesos en su sitio, eh?-Bromeé sacando la lengua y guiñando un ojo en tono burlón.
- Ja, ja, muy graciosa- Afirmó sarcástico- Yo recordé tu voz
chillona –Sonrió entredientes.
- No tiene gracia- Fingí enfadarme cruzándome de brazos.
Pero no aguante las ganas de reír ante todas aquellas bromas- Vale, tal vez solo
un pelin.
-¿Lo ves? Te lo dije-Sonrió mas ampliamente, pero lo
interrumpió el pitio del Navegador.
Navegador: Se han detectado vehículos voladores sin identificar
en las proximidades cercanas. Al parecer persiguen a un Pokemon y no es otro
que... Latias. ¡Clic!
-¿Crees que serán los Nappers?-Dije algo alterada,como si no
pudiera esperar a salir volando en su ayuda, espera…¡Eso era lo que realmente
sentía!
-¡Woa, tu Capturador habla!-Exclamó emocionado haciéndole
chiribitas los ojos. Ahora que me acuerdo, no le había contado esa parte. Me crucé de brazos y lo miré con los ojos entrecerrados,
era obvio que eso no tenia nada que ver con lo que acababa de advertirnos.
Carraspeó nervioso un par de veces al ver mi expresión y dijo finalmente: ¿Quién
sino podría estar atosigando a un Pokemon por las nubes y en una región como
Oblivia?
-Créeme, no le digas muchos piropos que se le suben los
amperios a la cabeza-Reí por lo bajo.-¡No podemos quedarnos aquí mientras hacen
eso, no señor! ¡Ya vamos en tu auxilio Latias!-Grité aumentando la velocidad de
Staraptor y dejando atrás a Ben. Vale, tal vez me precipité, y sé que era muy arriesgado pero no podía dejar
a esos maleantes salirse con la suya, hicieran lo que hicieran. Poco después la montura de Ben ya no se divisaba por entre las nubes nada más que un pequeño
punto negro en la lejanía.
-¡Espera, Brisa, detente! ¡Tenemos que pensar antes de
actuar, es peligroso!-Exclamó con las manos a modo de megáfono, pero yo ya
estaba a muchísima distancia.-Se ha ido…otra vez ¿Por qué no me sorprende que siga haciendo eso?
-¡Starrrr!
-Si, si, se que ella también es una Ranger pero
¿Recuerdas que pasa siempre que la dejas sola y sus ideas geniales?-Al Pokemon
se le ensombreció el rostro con un tono morado. No quería recordarlo.
-Tor…¡Starrrrp!
-¡Eso es lo que iba a a hacer! Esta chica…Hablando de
amperios subidos, creo que ha tomado demasiado café esta mañana, se le han
subió las heroicidades a la cebeza.-Movió la cabeza de lado a lado con los
hombros encogidos.
-¡Star!¡Raptorrr!
-¡Que si, ya voy! ¿Qué crees que no se que estamos a más de
mil metros sobre el mar? ¡Máxima velocidad, amigo!-Exclamó agarrándose fuerte y
en un segundo volaban a toda pastilla en la misma dirección. Solo esperaba que no legara demasiado tarde para la acción.
Continuará...
Continuará...
No hay comentarios:
Publicar un comentario